Los 72 municipios de la provincia que se encuentran dentro de la Fase I del Plan Nacional de Transición dejarán, en apenas cuatro meses, de recibir la señal analógica.
Esther Marín
Quedan 107 días. El 30 de junio de 2009, 72 municipios de Palencia serán protagonistas de la primera fase del llamado apagón analógico, pasando de este modo a recibir de forma exclusiva la señal de televisión a través de la Televisión Digital Terrestre.
Serán cerca de 120.000 palentinos los que se verán afectados por este primer cese de emisiones, y en toda España, más de cinco millones de ciudadanos dejarán de ver la televisión en analógico, según los datos de Impulsa TDT.
Ante la proximidad de este primer apagón, en muchos de estos municipios se ha iniciado una campaña de concienciación en la que se está entregando información sobre la TDT. Bajo el lema La TDT se adelanta en tu localidad, los folletos repartidos por los hogares recuerdan los pasos necesarios para llevar a cabo correctamente la transición y ofrecen una breve descripción de las ventajas de la TDT frente a la televisión analógica.
Dada la necesidad de adaptar las antenas colectivas, desde Impulsa TDT se recuerda que es necesario acelerar el ritmo de instalaciones, especialmente en los edificios situados en poblaciones afectadas por el cese de emisiones el 30 de junio. La lentitud en la adaptación de las antenas es un riesgo potencial para la TDT, ya que dado el tiempo que requiere llevar a cabo la adecuación existe la posibilidad de que se generen «cuellos de botella» que impidan el correcto ajuste de todos antes de la fecha límite.
Los primeros. Las primeras localidades palentinas implicadas son: Alba de Cerrato, Amayuelas de Arriba, Amusco, Antigüedad, Autilla del Pino, Baltanás, Becerril, Bustillo de la Vega, Bustillo del Páramo, Calzada de los Molinos, Cardeñosa de Volpejera, Carrión, Castrillo de Onielo, Cevico de la Torre, Cevico Navero, Cordovilla la Real, Cubillas de Cerrato, Dueñas, Fuentes de Nava, Fuentes de Valdepero, Grijota, Herrera de Valdecañas, Hontoria, Hornillos, Husillos, Lomas, Magaz, Manquillos, Mazariegos, Monzón, Nogal de las Huertas, Palencia, Palenzuela, Paredes, Pedraza de Campos, Pedrosa de la Vega, Perales, Piña, Población de Cerrato, Poza de la Vega, Quintana del Puente, Quintanilla de Onsoña, Reinoso de Cerrato, Renedo de la Vega, Ribas de Campos, Riberos de la Cueza, Saldaña, San Cebrián de Campos, Santa Cecilia del Alcor, Santervás de la Vega, La Serna, Soto de Cerrato, Tariego, Torquemada, Valdeolmillos, Valle de Cerrato, Venta de Baños, Vertavillo, Villaconancio, Villalobón, Villaluenga de la Vega, Villamediana, Villamoronta, Villamuera de la Cueza, Villamuriel, Villanueva del Rebollar, Villarrabé, Villaturde, Villaumbrales, Villaviudas, Villoldo y Villota del Páramo. ![]()
Armstrong se fractura la clavícula derecha en la Vuelta a Castilla y León y pone en peligro su participación en el Giro
CICLISMO | VUELTA CASTILLA Y LEÓN - 24-03-2009 - J. GÓMEZ PEÑA | ENVIADO ESPECIAL. BALTANÁS
«¡Es la clavícula!». Ése fue el diagnóstico instintivo de Lance Armstrong nada más caerse. Notó el vacío en la articulación. El brazo derecho pendía, sin el sostén de la bisagra. Ekimov, su director, no quiso creerlo. Al fin y al cabo, Armstrong nunca se había roto nada. No sabe lo que se siente tras una fractura. «Es la clavícula», repitió. Acertó. Tres horas después, los rayos X del hospital Clínico Universitario de Valladolid le dieron la razón. «Estoy muy decepcionado», lamentó el ciclista americano al salir del centro hospitalario. Con ese hueso se le quiebran los planes: estará de baja entre tres semanas y un mes. Casi adiós al Giro, su primera gran meta del año de su regreso. «El Giro -comenzará el 9 de mayo- lo veo muy complicado. Ahora quiero volver a Estados Unidos y pensar en si me opero o no». El octavo camino hacia el podio de París también se le ha trompicado. «Nunca me había pasado algo así», recordó con la vista colgada de su brazo en cabestrillo. Hablaba como extrañado.
Armstrong es un ciclista casi intacto. Como Induráin: de los que nunca se caen. Un chico con suerte. Sus únicas cicatrices son interiores, las que le legó el cáncer. Sin embargo, ayer perdió su fortuna. La primera etapa de la Vuelta a Castilla y León venía de pasar por Antigüedad, un pueblo palentino decorado con un avión de caza. Metal al acecho. Algo rumiaba el destino. Al girar hacia Cevico Navero, la carretera se redujo a un sendero minado. Sin bordes. Cuello de botella. El pelotón se apretó. Hubo una ola de frenazos. Un dominó. De izquierda a derecha, hacia donde se protegía Armstrong, a 18 kilómetros de la meta. Cayeron unos veinte. Sólo uno se quedó allí: él. Sentado. Con la cabeza en las rodillas y la mirada baja. Se protegía el brazo derecho. Ya lo sabía. La clavícula. Un compañero del Astana, Vaitkus, hizo amago de quedarse. «¡Vete!». Nada que hacer. Hueso molido. Se le acabó la Vuelta castellana, la que quiso compartir con Contador.
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