Buscando por Internet he encontrado estas fotos, muy actuales para nuestro pueblo. Gracias a sus autores.
PALENCIA.
A 40 kilómetros de Palencia se alza la localidad de Antigüedad, rincón típico del paisaje del Cerrato. Multiplicando esa distancia por diez, se obtiene sus habitantes, son pocos sí, pero todos con altas miras. En 1826 el municipio tenía unos 1.066 habitantes, era la época de esplendor, pero con el paso del tiempo su censo ha ido bajando, lo que no impide que sus moradores sigan aspirando a lo más alto.
Un avión-caza americano colocado en los más alto del pueblo -un Phamtom de 1970 y retirado hace siete años- pretende homenajear a varios hijos del pueblo a los que les surgió hace más de 70 años una encendida vocación por ser pilotos de combate y de aviación civil. El 19 de mayo se inaugura un monumento que les homenajeará de por vida.
El traslado de la aeronave se ha realizado desde la base de Torrejón de Ardoz (Madrid) donde previamente prestó servicio durante diez años en vuelos de reconocimiento y con anterioridad en Estados Unidos. Ahora, con orgullo, será expuesta en lo alto del pueblo, en una zona de mirador en la carretera que va de Antigüedad a Tabanera y que ha sido cedida por la Diputación palentina.
Durante los últimos siglos la villa cerrateña era más conocida por su bella ermita de Nuestra Señora de Garón, hasta que en la Guerra Civil española dos hermanos dieron paso a una gran saga de «artistas del aire». Su vida e historia ya está plasmada en un libro pero lo que faltaba es que el pueblo les homenajease con algo especial. Desde ese conflicto bélico, los antigüedeños cambiaron su vida y, en parte, su forma de vivir.
No hay ni aeropuerto ni nada que se le parezca; los antigüedeños siguen madrugando para sacar a sus familias adelante; las cigüeñas continúan revoloteando por el cielo como si nada; y lo único que llama la atención es esa placa que hay en la pared de la que fuese la antigua casa de aquellos dos hermanos pilotos -César y Augusto Martín Campos- que iniciaron una saga de aviadores en el pueblo.
Hoy en día la casa, que permanece deshabitada, es propiedad de los descendientes de la familia Martín Campos que viven en Madrid. Allí, en la capital, sí que hay aviones y grandes aeropuertos.
Ahora todos los que se acerquen al municipio y dirijan su vista hacia un mirador lo primero que observarán en lo alto será un avión Phamtom. Estos días varios expertos terminan de montar y protegen con pintura especial el monumento e intentan reconstruir su vida para darle el mismo aire con el que luchó hace más de 35 años, informa Ical.